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¿Qué es una granja de criptomonedas y para qué sirve?

Las granjas de criptomonedas han comenzado a aparecer con mayor frecuencia en noticias relacionadas con operativos y aseguramientos. Las imágenes suelen ser similares: habitaciones llenas de computadoras, cables, ventiladores y equipos trabajando día y noche.

Pero tener una instalación de este tipo no significa, por sí mismo, que exista una actividad ilegal. Entonces, ¿qué hacen realmente estas máquinas?

Una granja de criptomonedas es básicamente un espacio donde se concentran decenas, cientos o incluso miles de equipos dedicados a la llamada minería digital.

En el caso de Bitcoin, esos equipos realizan millones de cálculos para participar en el proceso mediante el cual se validan operaciones y se incorporan nuevos bloques de información a la blockchain, el registro donde queda asentado el historial de transacciones de la criptomoneda.

¿Dónde está el negocio?

Ahí está la clave.

Los equipos compiten entre sí para encontrar una solución matemática válida. El minero que lo consigue puede recibir una recompensa en bitcoins, además de las comisiones correspondientes a las transacciones incluidas en ese bloque.

Por eso se habla de “minería”. No hay monedas escondidas dentro de las computadoras; lo que existe es una competencia en la que se utiliza capacidad de procesamiento para obtener una recompensa.

Y mientras más equipos tenga una granja, mayor capacidad tendrá para competir.

El problema de la electricidad

Mantener cientos de equipos trabajando las 24 horas requiere una enorme cantidad de energía.

Además, las máquinas generan mucho calor, por lo que estas instalaciones necesitan sistemas de ventilación o enfriamiento, conexiones eléctricas de gran capacidad y acceso permanente a internet.

La electricidad termina siendo uno de los principales gastos del negocio. Una granja puede tener cientos de equipos generando ingresos, pero también una factura eléctrica considerable.

Por esa razón, muchas instalaciones se ubican en lugares donde la energía es relativamente barata o existen condiciones favorables para mantener refrigerados los equipos.

¿Son ilegales?

No necesariamente.

Instalar y operar una granja de criptomonedas no constituye automáticamente un delito. Hay empresas y particulares que realizan minería como una actividad económica.

El problema aparece cuando una instalación está relacionada con otras conductas ilegales.

Por ejemplo, las autoridades pueden investigar si existe robo de energía eléctrica, conexiones clandestinas, evasión de obligaciones, utilización de recursos de procedencia ilícita o movimientos financieros destinados a ocultar el origen del dinero.

Por ello, cuando una granja es localizada durante un operativo, es importante distinguir entre dos cosas: la existencia de los equipos y el posible delito que las autoridades estén investigando alrededor de ellos.

¿Por qué interesan al crimen organizado?

Las criptomonedas permiten transferir activos digitalmente y sin utilizar necesariamente los mecanismos tradicionales de una institución bancaria. Eso puede resultar atractivo para actividades legítimas, pero también puede ser aprovechado para intentar mover u ocultar recursos ilícitos.

Sin embargo, existe una idea equivocada muy extendida: pensar que Bitcoin es completamente anónimo.

No lo es.

Las operaciones quedan registradas públicamente en la blockchain. Aunque las direcciones utilizadas no muestran directamente el nombre de una persona, las autoridades cuentan cada vez con más herramientas para seguir movimientos y tratar de relacionarlos con individuos, empresas o plataformas de intercambio.

Por eso, una granja de minería y una operación de lavado de dinero no son lo mismo, aunque eventualmente puedan formar parte de una misma investigación.

En pocas palabras

Una granja de criptomonedas es algo parecido a un gran centro de procesamiento dedicado a competir dentro de una red digital.

Las máquinas trabajan permanentemente, consumen grandes cantidades de electricidad y buscan obtener una recompensa económica.

Lo que determina si detrás de una instalación existe un delito no son las computadoras ni las criptomonedas por sí mismas, sino de dónde provienen los recursos, cómo se obtiene la electricidad y qué uso se da al dinero generado.

ReporteNoticias | En Contexto

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