Seguridad

Liberan a Alejandro Rocha, vinculado con la tortura de la periodista Lydia Cacho

Un juez de control de Quintana Roo ordenó su liberación tras determinar que había cumplido en exceso la pena impuesta.

Redacción

Alejandro Rocha Laureano, excomandante de la Policía Judicial de Puebla, recuperó su libertad por orden de un juez de control de Quintana Roo, luego de permanecer aproximadamente ocho años en prisión. El exfuncionario fue señalado por su presunta participación en la detención arbitraria y tortura de la periodista y defensora de derechos humanos Lydia Cacho, ocurridas en diciembre de 2005.

La resolución judicial estableció que Rocha Laureano había cumplido en exceso la pena impuesta, por lo que ordenó su liberación inmediata.

El excomandante fue detenido en diciembre de 2018 en la ciudad de Puebla por agentes de la entonces Procuraduría General de la República (PGR), a través de la Agencia de Investigación Criminal. En ese momento, todavía se desempeñaba como agente activo de la Fiscalía General del Estado (FGE) de Puebla.

De acuerdo con la información difundida tras su captura, Rocha Laureano era señalado por coordinar el operativo para trasladar a Cacho de Cancún a Puebla. Además, se le atribuyó haber enviado a agentes subordinados para relevar a los policías que inicialmente estaban a cargo de la periodista.

Con su liberación, Rocha Laureano se suma a los exfuncionarios involucrados en el caso que han enfrentado procesos judiciales por estos hechos. Sin embargo, otros de los principales señalados por las agresiones contra la periodista continúan en prisión, entre ellos el exgobernador priista de Puebla, Mario Marín Torres, quien permanece recluido en el penal de máxima seguridad del Altiplano, en el Estado de México.

A mediados de año se informó que Marín había obtenido un amparo relacionado con la modificación de sus medidas cautelares por motivos de salud. No obstante, hasta el momento continúa privado de la libertad en territorio mexiquense.

Los hechos por los que fueron procesados ocurrieron en diciembre de 2005, cuando Lydia Cacho fue detenida ilegalmente en Cancún, Quintana Roo, y trasladada a Puebla, donde denunció haber sido torturada por policías. La detención ocurrió después de la publicación de su libro Los demonios del Edén, en el que documentó una presunta red de explotación sexual infantil relacionada con empresarios y personajes de la política, entre ellos Kamel Nacif y Jean Succar Kuri.

Por este caso, Mario Marín fue detenido en febrero de 2021, acusado de ordenar la detención y tortura de la periodista. También fue aprehendido Hugo Adolfo Karam Beltrán, exdirector de la Policía Judicial de Puebla, señalado por su presunta participación en los hechos.

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